Es la mejor opción para alimentarlo, siempre que sea posible, y en general puede cubrir ella sola las necesidades del bebé hasta los seis meses. De hecho contiene la cantidad de proteínas, grasas, hidrato de carbono, vitaminas y minerales que el bebé necesita, además de hormonas y enzimas y es una fuente importante de bacterias probióticas. Estas bacterias pueden ayudar en la formación del sistema inmune del niño y con la acción combinada de otras sustancias protegerlo frente a enfermedades infecciosas.

La lactancia artificial es una forma aceptable de alimentación del lactante cuando la madre no puede ó no quiere darle el pecho. La composición de las fórmulas para lactantes ha sido diseñada de acuerdo con las recomendaciones y normativas de comités de expertos en nutrición y siguiendo una estricta normativa para su elaboración. Además de las fórmulas para bebés sanos existen otras especiales para bebés con problemas concretos (p.ej alergia a proteínas de leche de vaca ó intolerantes a la lactosa)

Las fórmulas de inicio se obtienen de la leche de vaca sometida a un proceso industrial complejo para adaptarlas a la inmadurez del lactante, deben cubrir por completo las necesidades del lactante sano hasta los 6 meses de edad, aunque pueden utilizarse hasta los 12 meses, siempre que vayan acompañadas de la alimentación complementaria.

Las fórmulas de continuación tienen una composición intermedia entre la leche de vaca y las fórmulas de inicio. A partir de los 4-6 meses, el lactante va madurando progresivamente en los procesos de digestión y absorción intestinal, en la función de eliminación renal y ya no necesita una leche de fórmula de inicio que tiene una elaboración más complicada y es más costosa que la de continuación. Estas últimas tienen un contenido proteico más elevado y llevan mas hierro que las fórmulas de inicio