Existen muchos tópicos sobre el aumento de peso durante el embarazo. Seguro que más de una vez has escuchado la expresión: “hay que comer por dos”, “aumenta un kilo por mes” o “depende de la altura”. Pero lo cierto es que el aumento de peso en la mujer no es el mismo durante todo el embarazo y por supuesto varía según la persona.

¿Cuántos kilos debo engordar?
El aumento de peso durante el embarazo no es del todo ascendente, digamos que depende de la etapa del mismo en la que nos encontremos. Es decir, no se engorda de igual manera durante el primer, segundo o tercer trimestre de gestación.

Si lo consideramos trimestralmente, la ganancia de peso para una mujer con peso pregestacional normal será:

Primer trimestre
0 – 12º semana: 0-1Kg de incremento. En esta primera fase el aumento de peso es débil. Incluso algunas mujeres pueden perder peso al principio a causa de las náuseas y los vómitos.

Segundo trimestre

13º- 24º semana: 3-4kg de incremento. El aumento de peso se acelera. Es en el transcurso del segundo trimestre cuando las futuras mamás sienten más hambre o los famosos antojos. En esta etapa se aconseja no picar entre horas y fraccionar las comidas (cuatro o cinco al día). En el sexto mes, se tienen que haber ganado seis kilos, no menos.

Tercer trimestre
25º- 40º semana: 8Kg de incremento. Se admite un aumento medio de un kilo por mes, y al final del embarazo se tiene que haber aumentado el peso entre 9 y 12 kilos. Este aumento de peso conviene perfectamente tanto a la madre como al bebé.

Lo ideal en el embarazo es aumentar entre 9 y 12 kilos de peso cuando se comienza con un peso normal. Si se comienza con un peso inferior al ideal, lo más probable es que se aumenten unos kilos extras, y si se comienza con exceso de peso sería óptimo no aumentar más de 9 kilos.

Los datos anteriores son indicativos, ya que todas las mujeres son diferentes. En cualquier caso, lo aconsejable es consultarlo con tu médico que te realizará un seguimiento más personalizado.

Una buena alimentación
Durante el embarazo es de suma importancia tener una buena alimentación ya que el estado nutricional de la mujer embarazada afecta tanto al embarazo como al peso del niño al nacer. No es bueno ingerir demasiada comida y ganar un peso excesivo. Es cierto que el feto tiene sus necesidades (más cuanto más avanzado esté el embarazo) y hay que satisfacerlas, pero para ello no es necesario pegarse atracones. Tu apetito se regulará de un modo natural en función del aporte energético que necesites.

En el extremo opuesto, aquellas mujeres que estén algo obsesionadas con el peso, no tengan una dieta adecuada y no engorden lo que deberían, podrían poner en peligro su embarazo. Por eso, es indispensable mantener una alimentación equilibrada, sobre todo si antes de quedarte embarazada no tenías buenos hábitos alimenticios.

La idea es comer más variado. Aumenta la ingesta de frutas y verduras, los lácteos de todo tipo, la carne bien hecha, el pescado, los cereales integrales… Y evita los alimentos demasiado grasos y azucarados. Lo aconsejable sería comer piezas de fruta entre horas, para calmar la sensación de hambre y continuar con una dieta saludable.

Recuerda que el aumento de peso gradual durante todo el embarazo es el mejor indicio de que tu bebé está desarrollándose normalmente y dará como resultado un niño sano.