Los bebés nacen con unas uñas muy cortitas y blandas que, al cabo de 15-20 días, empezarán a sobresalir del borde del dedo. A partir de este momento, ya podremos empezar a cortárselas con mucho cuidado y con una periodicidad semanal, más o menos.

¿Por qué tan pronto? Son dos las razones por las que se recomienda que a partir de la tercera semana se les empiece a cortar las uñas. La primera es por ser un foco de infección, ya que el bebé le echará la mano a todo e intentará llevarse a la boca cualquier objeto cercano. Y la segunda es que, aunque parezcan muy débiles y finas, el pequeño será capaz de pegar unos buenos arañazos a cualquiera que se le ponga delante, incluido a él mismo.

Para empezar, es conveniente que le compres un cortaúñas o tijeras apropiadas para bebés. Después debes saber que los mejores momentos para ponerse manos a la obra es cuando está durmiendo o después de un relajante baño. Si no, deberás tenerlo entretenido sentado frente al televisor o delante de algo que tenga mucha luz para lograr que se quede quieto por algunos segundos.

Presta mucha atención para distinguir las finas uñas que están muy pegadas a los dedos. Es necesario que te encuentres en un sitio con abundante luz. Presiona ligeramente la yema de cada dedito y corta lo que sobresalga de uña. Una vez cortada, puedes pasar suavemente una lima especial para bebés, así te asegurarás que quede sin pequeños salientes que puedan ser cortantes.

Si el bebé es muy inquieto, quizá la mejor opción para las primeras veces es que cuentes con ayuda y, en caso de que el bebé se ponga muy nervioso y empiece a resistirse, no lo fuerces, la situación sólo irá a peor. Intenta distraerlo un poco con algún juguete y vuelta a la carga.

Para los dedos de los pies habrá que proceder de la misma manera que con los de las manos, eso sí, tardarán más en volver a crecer, normalmente se volverán a cortar un vez al mes o cada dos meses, según vayas observando el crecimiento de las uñas.

Observa cada cierto tiempo el color de la uña, su color natural es rosadito y quizá con una base blanca, si por el contrario distingues otro color o notas que puede tener infección, no lo dudes y consúltalo con tu pediatra.

¿Ya te ves preparada/o? No te preocupes, seguro que irá mejor de lo esperado.