La época estival facilita, a tu bebé, el descubrimiento de todo un mundo de estímulos externos. Ya sabemos que su curiosidad nunca se satisfará y siempre habrá algo nuevo que explorar, por lo que, seguramente, se moverá más de lo habitual. Por otra parte, el calor característico de esta época hará que esté muy a gusto pero debemos tomar precauciones para que, entre la actividad y la temperatura, el pequeño se mantenga hidratado.

No te preocupes, a continuación, te facilitaremos unos consejos muy fáciles de seguir y con los que alejaréis cualquier peligro de este tipo.

Primero hablaremos de productos de hidratación. Lo primero a tener en cuenta es que su piel no es igual a la tuya ni a la de cualquier adulto, por lo tanto, debes usar productos específicos para su edad. Los productos para adultos pueden ser muy agresivos para un bebé por lo que no debes utilizarlos. Además, los específicos para niños suelen estar enriquecidos con otros componentes como aloe vera o caléndula que potencia su efecto.

Una buena idea es llevar siempre contigo un vaporizador de agua por si el calor aprieta. Además de provocarle una sensación inmediata de frescor, le gustará si le planteas cada rociada como un juego.

Si vives en una casa con terraza o con un espacio exterior como un jardín monta una pequeña piscina hinchable. Por supuesto, fíjate en que sea adecuada para su edad y no dejes nunca al pequeño sin vigilancia cuando la esté usando. Le encantará jugar a chapotear. Recuerda proteger su cabeza de los rayos del sol con un gorro o situar la piscina bajo un toldo o sombrilla.

Otro consejo básico es, simplemente, que le des de beber con frecuencia a lo largo del día. Trata de mantener la casa fresca cerrando las ventanas y, si usas algún aparato de ventilación, procura que el aire frío no le dé directamente a tu bebé. Para que respire y se mueva libremente puedes quitarle la ropa, dejándole solamente con el pañal puesto.

Aunque ya hemos tocado el tema, insistimos por su importancia: mucho cuidado con el sol. Si vais a la playa evita las horas de máximo riesgo (entre las 12h y las 16 h aprox.), mantenlo siempre a la sombra y utiliza crema protectora especial para su edad. Sus ojos también son muy sensibles a la luz solar, por lo que unas gafas de sol son casi obligatorias. Su cabeza siempre debe estar protegida por un gorro o una visera.

Mucha atención también a los viajes en coche o simplemente con mantenerlo dentro del capazo, cualquiera de los dos se recalentarán con el sol y potenciarán el calor que ya hay fuera. Evita coger el coche y mantenlo, todo lo que puedas fuera de su carrito.

Y, para finalizar, sólo decirte que apliques el sentido común. Siempre será mejor un paseo por un sitio fresco por lo que podrás ahorrarte disgustos, simplemente, eligiendo previamente un lugar fresco para realizar tus paseos.